Un malestar a nivel del estómago, que no es acidez, pero provoca distensión, sensación de plenitud y a veces náuseas. Normalmente el malestar comienza durante la comida o transcurridos unos minutos, a veces media hora.
Y se hace recurrente, se debe buscar una evaluación médica. Una vez descartados síntomas o signos preocupantes, una de las conclusiones más habituales es que se trata de dispepsia funcional. Este es un tipo de indigestión crónica, o dolor de estómago y sensación de saciedad durante y después de las comidas.
Una de las causas de la dispepsia funcional puede ser la disminución de producción de jugos gástricos, causada por dietas, malos hábitos alimenticios, e incluso por estrés.
Según la Escuela de Medicina de la Universidad de Harvard:
-Evite los alimentos que desencadenan los síntomas. Los culpables más comunes son la cafeína, el chocolate, el alcohol y los alimentos picantes, ácidos o grasos.
-Consuma comidas más pequeñas y más frecuentes para que su estómago no se distienda y pueda vaciarse rápidamente.
-Mastique su comida lenta y completamente.
-Evite actividades que provoquen tragar exceso de aire, como comer rápidamente, mascar chicle, beber bebidas carbonatadas y fumar.
-Evite acostarse dentro de las dos horas posteriores a comer.
-Mantenga su peso bajo control.
-Utilice técnicas de reducción del estrés, incluidas terapias de relajación.
-Ejercicio. Además de ser bueno para la salud en general, es un reductor del estrés comprobado.
-Pruebe la terapia cognitivo-conductual.
-Reducir la fatiga
-Descanse lo suficiente.
-Trate de acostarse y levantarse a la misma hora todos los días.
-Evite la cafeína después del mediodía.
-Realice ejercicio aeróbico de tres a cinco veces por semana durante 20 a 40 minutos por sesión.
-No haga ejercicio inmediatamente después de comer.
